La religiosidad y las tradiciones populares amalgamadas en nuestras culturas desde tiempos de la colonia, cobran notoriedad en el mes de diciembre cuando en todas las provincias del Ecuador se festeja la navidad en conmemoración al nacimiento del Niño Jesús, de allí que esta festividad tiene una amplia gama de manifestaciones de fe como El Pase del Niño, de acuerdo al imaginario popular de cada región.
Siendo la imagen más recurrente de la fiesta, la del Niño Jesús, luego de haber recibido la novena, nueve días antes por parte de amigos y familiares del prioste, es llevado en una llamativa y alegre procesión a la iglesia de la parroquia para recibir "la Misa de Niño". Esta procesión se alegra con personajes bíblicos como La Virgen María, San José, los Reyes Magos, pastorcitos, angelitos, etc. También se incorporan personajes folklóricos, dependiendo la región donde se encuentran, como mayorales, danzantes, corazas, aruchicos, wikies, ajas o sacha runas mezclados con charros, gitanas, osos, venados, borregos y otros que tanto niños cuanto adultos se disfrazan para la ocasión; todos van acompañados por la infaltable banda de músicos y entonan villancicos (tonos de Niño, chigualos) que hablan de su amor al Niño recién nacido y la esperanza de alcanzar sus favores.
Aunque está tradición popular se aprecia en sierra, costa y amazonia ecuatoriana, se destacan en magnitud y participación popular: el Pase del Niño viajero en Cuenca, el de Rey de Reyes en Riobamba, Pase del Niño en Saraguro, la fiesta en honor al Niño de Isinche, entre otros.
Para nuestros pueblos andinos, el origen de esta celebración, se remonta a la fiesta del Kayak Raymi, que inicia el 21 de diciembre con el solsticio de verano. Celebración del rito de la iniciación o madurez de los adolescentes, (jóvenes y niños recibían, ropa, regalos y principalmente herramientas para que puedan cumplir con su compromiso con la pachamama, el intitaita y su propia comunidad).
Lógicamente, debido a la proximidad de la fecha y con el fin de "combatir el paganismo", los españoles impusieron a ésta y otras festividades ancestrales, nuevos paradigmas orientados a la religión católica.
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