Suerte de arrullos y villancicos, coplas de festejo infantil, se cantan en velorios de angelito o en las celebraciones del niño Jesús. Esta rica costumbre derivada de las rondas y los juegos de salón como “la pájara pinta, la casita de amor, el florón, la flor de maravilla y de manera particular el sombrerito” se ponen de manifiesto en las comunidades campesinas de Manabí y Esmeraldas desde el 24 de diciembre hasta el 2 de febrero, día de las Candelarias.
De la interpretación musical del maestro folklorista Guido Garay y su conjunto, hemos tomado uno de sus chigualos para ilustrar el Pase del Niño Montubio: el baile de la iguana y el alegre baile de contrapunto de la Mariposa y el Colorao.
Sobre la canción “La mariposa y el colorao" que nuestro Ballet lo interpreta coreográficamente en la parte final de ésta propuesta dancística, es importante mencionar que su musicalización fue compuesta para un fragmento del cuento “El duelo de los estribillos” de la obra literaria “Cosas de mi Tierra”, escrita en 1929 por el periodista y folklorista guayaquileño José Antonio Campos.